Sotobosque
Mar de los Sargazos
El mar de los Sargazos es una región del océano Atlántico septentrional que se extiende entre los meridianos 70º y 40º O y los paralelos 25º a 35º N, con una superficie total —aunque variable— de 3.500.000 km2, que se caracteriza por la frecuente ausencia de vientos, corrientes marinas, y la abundancia de plancton y algas, estas últimas formando «bosques» marinos superficiales que pueden extenderse de horizonte a horizonte y constituyeron junto a las «calmas chichas» un formidable escollo para la navegación desde la época del descubrimiento de América.

Sargassum (sargazo) es un género de macroalgas plactónicas de la clase Phaeophyceae (algas pardas) en el orden Fucales. Las algas, que pueden crecer en largo varios metros, son pardas o verde negruzcas y diferenciadas en rizoides, estipes y lámina. Algunas especies tienen vesículas llenas de gas para mantenerse a flote y promover la fotosíntesis. Muchas tienen texturas duras, que entrelazadas entre sí y con robustos pero flexibles cuerpos, le ayudan a sobrevivir a corrientes fuertes.
Valle
Pantano
El oráculo de Delfos
XLVI. Creso, privado de su hijo, cubrióse de luto por dos años, al cabo de los cuales, reflexionando que el imperio de Astyages, hijo de Cyaxares, había sido destruido por Cyro, hijo de Cambyses, y
que el poder de los Persas iba creciendo de día en día, suspendió su llanto y se puso a meditar sobre los medios de abatir la dominación persiana, antes que llegara a la mayor grandeza. Con esta idea quiso
hacer prueba de la verdad de los oráculos, tanto de la Grecia como de la Lybia, y despachó diferentes comisionados a Delfos, a Abas, lugar de los Focéos, y a Dodona, como también a los oráculos de Anfiarao y de Trofonio, y al que hay en Branchidas, en el
territorio de Mileto. Estos fueron los oráculos que consultó en la Grecia, y asimismo envió sus diputados al templo de Ammon en la Lybia. Su objeto era explorar lo que cada oráculo respondía, y si los hallaba conformes, consultarles después si emprendería la guerra contra los persas.
XLVII. Antes de marchar, dio a sus comisionados esta instrucciones: que llevasen bien la cuenta de los días, empezando desde el primero que saliesen de Sardes; que al centésimo consultasen el oráculo en estos términos: «¿En qué cosa se está
ocupando en este momento el rey de los Lydios, Creso, hijo de Alyattes?» y que tomándolas por escrito, le trajesen la respuesta de cada oráculo. Nadie refiere lo que los demás oráculos respondieron; pero en Delfos, luego que los Lydios entraron en el templo ó hicieron la pregunta que se les había mandado, respondió la Pythia con estos versos:
Sé del mar la medida, y de su arena
El número contar. No hay sordo alguno
A quien no entienda; y oigo al que no habla.
Percibo la fragancia que despide
La tortuga cocida en la vasija
De bronce, con la carne de cordero,
Teniendo bronce abajo, y bronce arriba.
XLVIII. Los Lydios, tomando estos versos de la
boca profética de la Pythia, los pusieron por escrito,
y volviéronse con ellos a Sardes. Llegaban entretanto
las respuestas de los otros oráculos, ninguna
de las cuales satisfizo a Creso. Pero cuando halló la
de Delfos, la recibió con veneración, persuadido de
que allí solo residía un verdadero númen, pues ningún
otro sino él había dado con la verdad. El caso
era, que llegado el día prescrito a los comisionados
para la consulta de los dioses, discurrió Creso una
ocupación que fuese difícil de adivinar, y partiendo
en varios pedazos una tortuga y un cordero, se puso
a cocerlos en una vasija de bronce, tapándola con
una cobertera del mismo metal.
XLIX. Esta ocupación era conforme a la respuesta de Delfos. La que dio el oráculo de Anfiarao a los Lydios que la consultaron sin faltar a ninguna de las ceremonias usadas en aquel templo, no puedo decir cuál fuera; y solo se refiere que por ella quedó
persuadido Creso de que también aquel oráculo gozaba del don de profecía.
L. Después de esto procuró Creso ganarse el favor de la deidad que reside en Delfos, a fuerza de grandes sacrificios, pues por una parte subieron hasta el número de tres mil las víctimas escogidas que allí ofreció, y por otra mandó levantar una grande pira de lecho dorados y plateados, de tazas de oro, de vestidos y túnicas de púrpura, y después la pegó fuego; ordenando también a todos los Lydios que cada uno se esmerase en sus sacrificios cuanto les fuera posible. Hecho esto, mandó derretir una gran cantidad de oro y fundir con ella unos como medios ladrillos, de los cuales los más largos eran de seis palmos, y los más cortos de tres, teniendo de grueso un palmo. Todos componían el número de ciento diecisiete.
Heródoto, Los nueve libros de la Historia. Tomo 1
1-- ¿Por qué manda Creso a sus comisionados a los oráculos?
2-- ¿Por qué creyó Creso en el oráculo?
3-- ¿Cómo quiere ganarse el favor de la deidad?
que el poder de los Persas iba creciendo de día en día, suspendió su llanto y se puso a meditar sobre los medios de abatir la dominación persiana, antes que llegara a la mayor grandeza. Con esta idea quiso
hacer prueba de la verdad de los oráculos, tanto de la Grecia como de la Lybia, y despachó diferentes comisionados a Delfos, a Abas, lugar de los Focéos, y a Dodona, como también a los oráculos de Anfiarao y de Trofonio, y al que hay en Branchidas, en el
territorio de Mileto. Estos fueron los oráculos que consultó en la Grecia, y asimismo envió sus diputados al templo de Ammon en la Lybia. Su objeto era explorar lo que cada oráculo respondía, y si los hallaba conformes, consultarles después si emprendería la guerra contra los persas.
XLVII. Antes de marchar, dio a sus comisionados esta instrucciones: que llevasen bien la cuenta de los días, empezando desde el primero que saliesen de Sardes; que al centésimo consultasen el oráculo en estos términos: «¿En qué cosa se está
ocupando en este momento el rey de los Lydios, Creso, hijo de Alyattes?» y que tomándolas por escrito, le trajesen la respuesta de cada oráculo. Nadie refiere lo que los demás oráculos respondieron; pero en Delfos, luego que los Lydios entraron en el templo ó hicieron la pregunta que se les había mandado, respondió la Pythia con estos versos:
Sé del mar la medida, y de su arena
El número contar. No hay sordo alguno
A quien no entienda; y oigo al que no habla.
Percibo la fragancia que despide
La tortuga cocida en la vasija
De bronce, con la carne de cordero,
Teniendo bronce abajo, y bronce arriba.
XLVIII. Los Lydios, tomando estos versos de la
boca profética de la Pythia, los pusieron por escrito,
y volviéronse con ellos a Sardes. Llegaban entretanto
las respuestas de los otros oráculos, ninguna
de las cuales satisfizo a Creso. Pero cuando halló la
de Delfos, la recibió con veneración, persuadido de
que allí solo residía un verdadero númen, pues ningún
otro sino él había dado con la verdad. El caso
era, que llegado el día prescrito a los comisionados
para la consulta de los dioses, discurrió Creso una
ocupación que fuese difícil de adivinar, y partiendo
en varios pedazos una tortuga y un cordero, se puso
a cocerlos en una vasija de bronce, tapándola con
una cobertera del mismo metal.
XLIX. Esta ocupación era conforme a la respuesta de Delfos. La que dio el oráculo de Anfiarao a los Lydios que la consultaron sin faltar a ninguna de las ceremonias usadas en aquel templo, no puedo decir cuál fuera; y solo se refiere que por ella quedó
persuadido Creso de que también aquel oráculo gozaba del don de profecía.
L. Después de esto procuró Creso ganarse el favor de la deidad que reside en Delfos, a fuerza de grandes sacrificios, pues por una parte subieron hasta el número de tres mil las víctimas escogidas que allí ofreció, y por otra mandó levantar una grande pira de lecho dorados y plateados, de tazas de oro, de vestidos y túnicas de púrpura, y después la pegó fuego; ordenando también a todos los Lydios que cada uno se esmerase en sus sacrificios cuanto les fuera posible. Hecho esto, mandó derretir una gran cantidad de oro y fundir con ella unos como medios ladrillos, de los cuales los más largos eran de seis palmos, y los más cortos de tres, teniendo de grueso un palmo. Todos componían el número de ciento diecisiete.
Heródoto, Los nueve libros de la Historia. Tomo 1
1-- ¿Por qué manda Creso a sus comisionados a los oráculos?
2-- ¿Por qué creyó Creso en el oráculo?
3-- ¿Cómo quiere ganarse el favor de la deidad?
Pradera
La Antártida
La Antártida comprende los territorios al sur del paralelo 60ºS. Tiene una altitud de 2000 m. Tiene el promedio de humedad más bajo de la Tierra y las temperaturas más bajas
Los mares antárticos tienen una banquise estrecha, pero contiene enormes icebergs que proceden del continente polar. Forman auténticas barreras de hielo, como la Barrera de Ross, la de Ronne, la de Filchner y la de Larsen, que rompen las olas, por ello los icebergs son más numerosos que en el Ártico. Algunos tardan diez años en fundirse.
La corriente de las Falklands que corre a lo largo de las costas de la Patagonia, los arrastra hasta latitudes templadas.
Las aguas son muy frías y por ello descienden lentamente y se esparcen en el fondo de las grandes cuencas oceánicas.
Impera el clima polar. Debido al calentamiento global, pierde unos 152 km3 de hielo al año, lo que supone un aumento del nivel del mar de unos 0,4 mm.
Es el continente más seco, apenas hay humedad, el agua se encuentra cristalizada debido al intenso frío y el aire no retiene la humedad.
En la Antártida se encuentra
el Polo Sur Geográfico.
Se localiza
a latitud 90° S,
donde convergen todos los meridianos.
Se define como el lugar donde el eje de rotación se interseca con la superficie de la Tierra y son aplicables iguales observaciones que para el Polo Norte.
El primer hombre en llegar al Polo Sur Geográfico fue el noruego Roald Amundsen, con su grupo, el 14 de diciembre de 1911. Amundsen llamó a su campamentoPolheim, y todo lo que rodeaba al polo, Haakon VII's Vidde, en honor al Rey Haakon VII de Noruega. El competidor de Amundsen, el británico Robert Falcon Scott, llegó al polo un mes después. En el viaje de vuelta, Scott y sus cuatro compañeros murieron de hambre e hipotermia. En 1914, el explorador británico Ernest Shackleton con su Expedición Imperial Trans-Antártica decidió emprender su aventura de cruzar la Antártida pasando por el Polo Sur, pero el Endurance, su barco, quedó atrapado en la banquisa y se hundió 11 meses más tarde. Shackleton y todo su equipo sobrevivieron después de muchas vicisitudes.
Shackleton
La corriente de las Falklands que corre a lo largo de las costas de la Patagonia, los arrastra hasta latitudes templadas.
Las aguas son muy frías y por ello descienden lentamente y se esparcen en el fondo de las grandes cuencas oceánicas.
Impera el clima polar. Debido al calentamiento global, pierde unos 152 km3 de hielo al año, lo que supone un aumento del nivel del mar de unos 0,4 mm.
Es el continente más seco, apenas hay humedad, el agua se encuentra cristalizada debido al intenso frío y el aire no retiene la humedad.
En la Antártida se encuentra
el Polo Sur Geográfico.
Se localiza
a latitud 90° S,
donde convergen todos los meridianos.
Se define como el lugar donde el eje de rotación se interseca con la superficie de la Tierra y son aplicables iguales observaciones que para el Polo Norte.
El primer hombre en llegar al Polo Sur Geográfico fue el noruego Roald Amundsen, con su grupo, el 14 de diciembre de 1911. Amundsen llamó a su campamentoPolheim, y todo lo que rodeaba al polo, Haakon VII's Vidde, en honor al Rey Haakon VII de Noruega. El competidor de Amundsen, el británico Robert Falcon Scott, llegó al polo un mes después. En el viaje de vuelta, Scott y sus cuatro compañeros murieron de hambre e hipotermia. En 1914, el explorador británico Ernest Shackleton con su Expedición Imperial Trans-Antártica decidió emprender su aventura de cruzar la Antártida pasando por el Polo Sur, pero el Endurance, su barco, quedó atrapado en la banquisa y se hundió 11 meses más tarde. Shackleton y todo su equipo sobrevivieron después de muchas vicisitudes.
Shackleton
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