Desertificamos


Cortijos y campos abandonados, herederos de una Almería agrícola que a lo largo de la historia pasa por fases de riqueza agrícola y otras de penuria, donde decae la agricultura.


No hay cultivos, se destruye la cubierta vegetal y con el paso del tiempo el suelo se erosiona.
Unido al éxodo rural desde hace muchos años.


También repercute el clima semiárido, la falta de lluvias.


 Si viajamos por la Alpujarra almeriense, vemos  la cantidad de tierras que han dejado de cultivarse. Dentro de unos años habrá más.